miércoles, 16 de octubre de 2013

"La única ventaja de jugar con fuego es que aprende uno a no quemarse"

Con esta frase de Oscar Wilde me encontré el otro día en un libro bastante interesante...y es cierto, se puede tener miedo a todo menos al mismo miedo. Esta mañana me levantaba con la noticia de que Josef Ajram se retiraba del reto "7 islands" (reto consistente en cubrir la distancia Ironman durante 7 días, en las 7 islas Canarias....casi nada). No hace mucho en una conferencia en el TEDxSevilla afirmaba que estaba convencido de que lo haría, que no habría nada que lo pararía y que vencería su abandono del pasado año en el mismo reto (que en aquella ocasión se retiraba por golpe de calor el segundo día). Muchos de los que fuimos al Ironman Lanzarote ese año pudimos comprobar su espacio reservado "ausente",el 777,  en los boxes, e incluso recibir los botellines de avituallamiento con la publicidad de Red Bull y el "7 islands". 

No quiero entrar en absoluto en juzgar a nadie, ni siquiera desmerecer la figura de ninguna persona que se ponga el reto que se ponga, se deba a una causa o a otra (independientemente de que la causa sea económica - influenciado por algún patrocinador). Estamos hablando en todo momento de respeto hacia cualquiera que decida lo que decida, se llame como se llame, aunque para algunos pueda parecer injusto (ya que muchos pueden no entender que el marketing interviene en un plano no racional y por ende hay que diferenciar bien para que se hacen las cosas). Cualquiera puede opinar, siempre que se haga desde el respeto y valorando el hecho en sí mismo como algo aislado de la persona.


¿Acaso Baungartner lanzándose desde la estratosfera no se estaba jugando la vida?...¿Es racional algo así?...quiero ir un paso mas allá y obtener al menos una respuesta, un aprendizaje de como el ego de mucha gente - sea por el motivo que sea - convierte el placer de vivir y de experimentar emociones nuevas, en un auténtico campo de minas. He escuchado la grabación posterior al abandono del reto y confirmaba que llevaba un año sin disfrutar con lo que hacía. Está claro que en este caso no le venció una isla, ni el calor sofocante, sino esta vez fue él mismo y lo que proyectaba a los demás lo que le hizo tirar la toalla (recordemos que hablamos de una persona que superó retos similares...Epic 5 (5 Ironmans seguidos en las 5 islas de Hawaii, Ultraman, Maraton des Sables...). No es una cuestión de "límites" lo que nos puede paralizar o avanzar en un momento, no es una cuestión de expectativas, ni mucho menos de lo que los demás esperan de mi, sino como yo lo veo, en saber en cada momento integrar nuestras sombras teniendo claro que nuestra valía depende de nosotros mismos y no de como nos perciban los demás.

Al hilo de esta idea, hablé en mi último post sobre las motivaciones que nos mueven a realizar retos deportivos (o de cualquier tipo) y llegaba a la conclusión que era un hecho dinámico y que dependiendo del momento en el que te encuentres, las motivaciones cambian.


Viendo a mi hija no hace mucho en la playa, me di cuenta del sentido de todo esto. Me sorprendió muchísimo. Sin decirle nada y con apenas 3 años y medio me animó a hacer una transición (a su manera). Me dice..."papá, tu ponte aquí que ahora yo vengo en "bisi" y te doy la mano y a correr...luego se va al agua..." en fin, ella misma hace lo que observa, algo lógico teniendo en cuenta que entre los 3-6 años se determina un porcentaje altísimo de como será su personalidad. No es que tenga la intención de que mi hija haga triatlón - espero que haga lo que ella quiera y disfrute -  pero de alguna manera me llena la idea de que vea en todo esto un referente de algo que yo quiero y que voy a seguir haciendo...y por consiguiente tenga continuidad en los que quiero. 


Uno de mis autores preferidos hace referencia a este tema diciendo que existe un lugar en nuestro interior mas profundo que quiere sentirse realizado, que quiere y necesita saber que su vida ha marcado una diferencia, que ha dejado este lugar, este planeta donde ha vivido mejor que cuando llegó...que ha conmovido profundamente la vida de alguien con su existencia. Todos buscamos de alguna forma esto y no es una cuestión de edad, sexo ni de encontrarse a uno mismo. Bajo mi perspectiva es vivir en un estado continuo de asombro, teniendo en cuenta a los demás y en el que cada día nos presentemos al mundo con nuestra mejor versión, en definitiva, una evolución constante.


Ahora que ha terminado esta 4ª temporada para mi en triatlón y con la experiencia en mis piernas y cabeza afronto la siguiente (bueno, antes acabaremos el año corriendo la Maratón por el centro de Murcia, sin otro objetivo mas que acabarla con Irene y tomarme unas cervezas con mis amigos de Caravaca es la Meta). 


Es curioso que siempre que termino el año acabo por hacerme un resumen de lo que he hecho y de lo que quiero hacer la temporada siguiente. ¿Se ha cumplido todo lo planificado?, ¿hemos disfrutado?, ¿cuántas "perras" me he gastado?... No es así este año (que será mi quinto en triatlón). Aunque ya tengo dorsal para el Ironman de Mallorca del 27 de septiembre del año que viene, no tengo mas objetivo que mejorar lo presente. Sé que será un año largo y un verano muy "caluroso" - ya que va a tocar entrenar en agosto, pero la motivación es tan grande por seguir mejorando, que cuando llegue el día, estoy convencido de que la "versión"...mi versión...del momento será mejor de lo que imagino. Hasta entonces seguiremos nadando, dándole a los pedales, corriendo...y "bailando". 



"El mayor peligro no es que nuestras esperanzas sean demasiado grandes y no logremos alcanzarlas, sino que son demasiado pequeñas y las alcanzamos"

Miguel Angel Bounarrotti











lunes, 22 de julio de 2013

IRONMAN Niza 2013...el final de un camino

Me ha costado mucho terminar esta crónica y es curioso, ya que es la primera que empiezo por el final. Este ya concluido mes de junio ha sido un mes de contrastes. Empezó con una mala noticia (la alegría de ampliar la familia que tuvimos en mayo se truncó 6 semanas después). Ilusiones compartidas convertidas en decepciones. Mal trago. Días  después emprendimos el viaje deportivo que no haría más que poner la guinda a una etapa de cambios y de nuevos equilibrios en mi vida. Ahora en la distancia puedo ver todo el camino recorrido hasta el momento y valorar aún más si cabe lo que tengo y lo que soy. 



Esta es mi historia de un viaje que se repite por tercera vez y que al paso que va y mientras el cuerpo y bolsillo aguanten, se seguirá repitiendo...



CRÓNICA del Ironman Niza 2013

Una palabra define mi participación el pasado 23 de junio en la localidad francesa de Niza en una de las pruebas más exigentes del triatlón de larga distancia...una palabra que me ha llevado cerca de un año prepararla, sentirla y sobre todo hacerla realidad. Si tuviese que hacer un resumen de como he vivido este tercer Ironman con una solo palabra está sería la de "satisfacción".

Han sido cerca de 9 meses, intensos, sin descansos, acoplando al máximo los tiempos con la familia, trabajo y amigos, todo para jugártelo a una sola carta, en un día en el que por mucho que queramos existen factores que se escapan a nuestro control.

El hecho de ser la tercera ocasión en la que me enfrentaba a la distancia Ironman (3,8km nado, 180 km Bike y 42,2 km carrera a pie) me daba la tranquilidad mental y anclaje suficiente como para saber adaptarme al terreno. Niza es menos duro que Lanzarote pero más exigente que Zurich. El haber hecho el año anterior Lanzarote hizo que la bici en esta ocasión me pareciese "fácil"...bueno...jajaja...eso y que este año le he dedicado mucho más a la misma. Además del ajuste en biomecánica por cortesía de Pelli en su tienda Impulso Triatlon de Murcia y que he notado positivamente desde entonces. Gran cambio y comodidad extra sobre todo en tiradas largas.

En cuanto a la programación del viaje, salimos en coche el jueves, con tiempo suficiente José y Josemi, con las bicis recién salidas del taller, sin desmontar y preparadas para el domingo (fuera presiones de maletas, aviones, desmontaje y posterior montaje, fuera roturas...en fin...ideal). 



Llegamos a Nimes (a unas 3 horas de Niza), con idea de hacer noche y conocer la ciudad. Cenamos fuerte (cocina el menda tres entrecots a la pimienta y una botellita de Rioja, por eso de los taninos y antioxidantes...;-)...que bueno estaba!!!



Por la noche fuimos a conocer el centro - ambiente joven (me recordó a la noches universitarias de Orense, con sus callejuelas y bares típicos - muy en la onda taurina (ciudad volcada con los Toros). Nos acostamos un poco tarde pero lo disfrutamos bien.



Nos levantamos temprano y en lo previsto llegamos a Niza el viernes a la 13:00. Hotel y Expo del corredor. Todo céntrico, bien. A media tarde fuimos a catar el agua de mar (brillante y azul haciendo honor al emblema de la ciudad). Eso si...apenas arena...todo piedras, que te dejan los pies hechos polvo. 



A media tarde probamos la bici rodando por  el segmento de carrera a pie (apenas 12 km) con unas sensaciones muy buenas...estábamos allí, con las bicis montadas y con el dorsal bajo el brazo...minimizando problemas. Perfecto!


El problema llegó por la noche, repasando la bici y los cambios me encuentro una mini fisura en la horquilla...me empiezo a preocupar, Josemi me dice que no es nada y que mañana sábado el la Expo la lleve al Dr.Bike. Cojo lupa y la reviso otra vez...será sólo pintura?...se romperá bajando?...toda la tranquilidad acumulada los días previos se empezaban a tambalear. No las tenía todas conmigo. Para no pensar y enfriarme un poco me fui al cine..."El hombre de acero" en francés...jajaja, menos mal que el argumento es conocido y los dos años de asignaturas optativas en la universidad me hicieron no perderme en exceso con los diálogos. Buena idea ya que de camino nos perdimos por el centro y pude ver la noche bohemia de la ciudad y de paso relajarme un poco. 



Al volver, revise nuevamente la bici y aunque el puto añico seguía en la hoquilla de la bicicleta, parecía sí cabe un poco más pequeño. Decidí no darle muchas vueltas y encomendarme a un Santo. 



Sábado por la mañana, desayuno fuerte y me voy a hacer el circuito de carrera a pie - el hotel lo teníamos en la mitad del corrido por lo que "de lujo", 3 km hacia el aeropuerto y vuelta hacia meta, en total 9 km a ritmo y con calor...mucho calor. 

Comemos bien y nos preparamos para el checking de las bicis y demás bolsas (al igual que Lanzarote y a diferencia de Zurich, aquí se llevan las bolsas por transición). Este año, nada al azar...todo según lo previsto. Regresamos al hotel y a preparar la cena - pasta y un buen vino y a la cama...mañana será un día de los largos largos. 



Por fin llego el día...domingo 23 de junio...ilusión concentrada y ganas de emprender el viaje. 4:00 am suena el despertador. Desayunamos unas 2000 calorías (menos líquido del habitual por sí el mar nos juega una mala pasada - la mala experiencia en Canet de Berenger de hace dos años me hace ser más moderado con los líquidos. Salimos del hotel en hora, previó repaso de todo lo que tenemos que llevar - este año bolsa de comida para el km 70 de la bici - llegando a los boxes a las 5:20. Repaso airé de las ruedas, acoplo la comida a la bici, crema solar, vaselina...referencia de las boyas (circuito algo raro...sentidos diferentes a dos vueltas 2,4 y 1,4 km.). 



Demasiada gente...total 2800 triatletas para la salida. Boxes interminables y transiciones largas. Pero todo lo compensaba el ambiente. Repaso por última vez la bici y me dispongo a ir en hora hacia la playa con el neopreno ya en cintura. Sensaciones increíbles...excesivamente tranquilo y seguro, viendo las caras de muchos que se estrenaban en la distancia - como mi amigo Josemi que no paraba preguntarme cosas y que finalmente creo que al menos le aporte la seguridad que yo no tuve en mi primer Ironman. 6:29 y ya estoy en la orilla, nos damos un abrazo de buena suerte y nos preparamos para la salida. 








Lo que viene después fue un auténtico viaje. No me gusta detallar minuto a minuto como transcurrió la carrera ya que soy más de vivir el momento y quedarme con imágenes de ciertos puntos, que cuando vuelven a mi me hacen revivir intensamente la carrera. Tan sólo decir que la estrategia que me había planteado para este IM fue la siguiente...y que con alguna pequeña variación se fue cumpliendo como hoja de ruta:

El segmento de la natación me lo había planteado hacer muy tranquilo, como dice un amigo a ritmo motor Perkins, entre 1 hora 20 minutos y 1:25.



Creo que nadé algo más de 4000 metros, pues me desvíe bastante de las boyas y en dos ocasiones los jueces me indicaron corregir el trazado. Salgo del agua en 1:25 por lo que bien. Mejorable para el año que viene. 




La transición T1 larguísima y con cuello de botella...demasiada gente, las bolsas, apenas sitio para cambiarse...en fin...10 minutos de transición (una burrada). Pese a ello me monto en la bici nuevo, fresco y con ganas de darle a los pedales.



Los 180 km del segmento ciclista los había planificado en dos partes; una primera hasta el km 70 (punto de avituallamiento personal y en el que me tenía esperando un premio en forma de chullicas de jamón de Guijuelo), hasta ese punto transcurre la parte más dura de la bici con un par de puertos algo duros, a partir de aquí combina bajadas con rampas...etc. Y una segunda parte de 110 km en los que me había planteado apretar bastante.


No llevaba objetivo de tiempo pero si mantener medias por encima de 28-30 km/h. Tarde algo más de 6 horas 50 minutos en completar el segmento. Muy seguro y constante. Controlando religiosamente la comida (cada 45 minutos 1/4 de bocadillo y bote de sales/agua), así toda la prueba. Tengo que decir que esta parte la llevo bastante bien, ni una pájara, ni una sensación de bajón ni vuelco de estómago en toda la carrera.

Veo de vez en cuando la imagen de mi peque que llevaba sujeta en el acople del manillar que me dejó un buen amigo (bastante útil por cierto...gracias Juni!). Me motiva y me hace olvidar de lo que queda.


Pelos de punta con los 2 accidentes que me encontré (uno mortal) que me hizo bajar un poco más despacio y activar más si cabe la prudencia en las curvas. Una vez más, demasiados triatletas en el circuito. Era difícil en ocasiones evitar el drafting...simplemente no cabíamos. En un avituallamiento me dio uno el la rueda y casi nos vamos al suelo los dos. Opino que en este Ironman con 1500-1800 irían bien (meter 1000 mas les justifica una rentabilidad mayor pero en contra de la seguridad y normas de la prueba). 



La llegada a los boxes para recordar, viendo ya a varios muchos triatletas en la maraton (ya que los últimos 5 km de la bici transcurren sobre el circuito de la carrera a pie), me empiezo a preparar mentalmente para los 42 km (4 vueltas de 10,5 km cada una, un calor de cojones pero con las ideas claras...esto va de pulseras ;-). Objetivo principal: hacer la maraton a ritmo constante y sin paradas.

La maraton. Después de dejar la bici, me cambio de ropa, crema solar, manguitos de sol, visera, gafas y sales electrólitos en pastillas (hacia calor por lo que me planteo que cada vuelta e 5 km una pastilla y agua, para no cargar de más el estómago). Transición también larga (10 minutos). Empiezo a correr a ritmo, a buen ritmo 5:00-5:15 min/km los primeros 5000. Hace calor, pero voy bien. Objetivo la primera de las pulseras (km 10,5). Los primeros 20 km transcurren sin incidencias, voy marcándome un ritmo cómodo que me va llevando. 



A partir de ahí decido empezar a comer algo sólido ya que de tanto líquido por el calor no hago más que mear (dos veces en 20 km). Empiezo con naranja y galletas tipo crackers...me sientan bastante bien. Sigo...del 20 al 30 los pies (empapados de agua, ya que había duchas en el recorrido y sencillamente no caí en la cuenta de que el beneficio momentáneo de la hidratación por goteo-ducha llevaba asociado un coste con IVA en forma de ampollas en ambos pies), empiezan a notar cansancio. Veo el GPS  y llevo 11 horas largas de Ironman.





Pienso que sí sigo así puedo acabar entre 12:30 y 13:00 horas. Cojo la última pulsera en el km 32 y cálculo una hora para hacer sub 13 horas (que para mi y para el poco tiempo que llevo en esto - 3 años- supone una mejora en la marca de casi 2 horas y más o menos lo que había previsto). Esta motivación extra me hizo correr los últimos 11 km a un mejor ritmo que los 10 anteriores. Eso y que fui dosificando fuerzas en las últimas horas ;-).


Los últimos metros grabados están en la retina. Le doy un abrazo antes de entrar a mi amigo Jose y me dispongo al paseillo en la alfonbra azul. 






Me ha faltado en esta ocasión mi hija Irene (que me acompaño en brazos en Zurich 2011 y Lanzarote 2012) y quizá por ello la entrada fue incompleta para mi, pese a ello sigue siendo indescriptible la sensación de entrada en el arco después de 12 horas y 53 minutos.



Entro en meta y ya con la medalla puesta me quedo en un esquina al lado del fotógrafo, en el suelo, contemplando la cara de los que siguen llegando. Cansado y todavía con las gafas puestas rompo a llorar...emocionado por un lado por no poder compartir este momento con mi familia (Merce y la peque) a las que les dedico este mi tercer Ironman y por otro lado por el haber conseguido a nivel personal el objetivo que me había planteado hace un año. Han sido muchas horas invertidas y el resultado había sido el esperado. Todo -absolutamente todo- había salido como lo había planificado. No buscaba grandes marcas (no estoy preparado por el momento), sencillamente quería dominar la distancia, controlar y llevar mi cuerpo durante toda la carrera, sin bajones, sin caminar, sin arrastrarme, con garra y fuerza suficiente para poder sprintar los últimos 200 metros...y así fue. Objetivo de este 2013 cumplido!. 




He tenido mucha suerte en la bici, la que le ha faltado al joven que se mató en lo alto de las montañas y que como yo se plantó esa misma mañana a la orilla de la playa para cumplir su sueño. Suerte que te hace contemplar lo frágil que es la vida y al mismo tiempo que nos hace disfrutar de lo que nos ofrece. Suerte por seguir conociendo lugares nuevos y poder recorrerlos (por tierra y mar). Y suerte por seguir creciendo en este deporte del que todavía estoy en pañales.

La sensaciones post-ironman y coincidiendo con las vacaciones de la familia, en los que he podido pensar en todo esto y valorar en frío que motivación está detrás de hacer una prueba de este tipo, me ha llevado a hacerme la siguiente pregunta...una pregunta que yo mismo he intentado evitar contestar hace tiempo y que ahora cobra más sentido que nunca. Quizá por madurez o por falta de la misma, quizá por inercia o como excusa o vía de escape de situaciones que no nos gustan, quizá por ego?...pero en realidad...¿qué nos lleva a hacer un Ironman?...¿cuál es la verdadera motivación que esta detrás?. En mi caso, la motivación que tenía en Zurich 2011 difiere bastante a Niza 2013. Y para este 2014 que viene cargadico no digo ná!. 

No hace mucho le hacia esta pregunta a un amigo...me contesto que por sus hijos. Buena respuesta. Y luego que?. Lo mismo se le puede preguntar a otro corredor de maraton, por ejemplo. Y cuando llevas 10, 15 ó 20 hechas. ¿Qué nos motiva a seguir dedicando parte de nuestra vida a jugártelo una sola carta?...una carta que te juegas en un día que puede no salir como esperabas, en el que te juegas la vida, en el que pones "demasiadas" expectativas. 

Creo firmemente que lejos de lo que supone la franquicia en sí misma (como marca IRONMAN que utiliza a la perfección el marketing al estilo americano y lo hacen realmente bien), el enfrentarse a retos de esta índole supone no sólo una superación, sino un equilibrio en toda regla que nos aporta crecimiento y al mismo tiempo nos lleva a revelarnos contra lo cotidiano, lo normal, lo preestablecido. Muchas personas a las que le cuentas esto, no consiguen entender que es lo que esta detrás. Sería más fácil encontrar la respuesta en un pro, en alguien que se gana la vida con esto. Pero en el 99% de las personas como yo, que nos supone no sólo un esfuerzo físico sino también e importante esfuerzo económico, terminamos una prueba y ya estamos pensando en objetivos "gordos" para el año que viene. Es algo que nos mantiene vivos, en constante evolución-progresión, sin atajos...saboreando cada prueba y cada resultado como parte de nuestro crecimiento personal.

Por lo que a mi respecta...seguiremos creciendo.









sábado, 9 de marzo de 2013

Destapando el tiempo...

Horas, días, semanas y meses se amontonan en mi agenda exprimiendo al máximo este año que parece que empezó ayer. Hace tres meses que tengo olvidado este blog y tengo la sensación de que fue ayer cuando publique la última entrada. Últimamente estoy disfrutando mucho de los días...de la familia, de los amigos, del trabajo y como no...del triatlón. Revisando las fotos de las últimas carreras de este 2013 que parece que se escapa, veo una evolución y seguridad que me anima a seguir mejorando para llegar a Niza de la mejor manera posible. Quedan apenas 3 meses...

Empezamos a finales de enero con el duatlon de Alicante (con una carrera a pie bastante aceptable para mi y un segmento ciclista positivo). Muy contento con la la prueba en general (teniendo en cuenta que era la primera del año).


Luego llego el duatlón de Águilas una semana más tarde en la que confirmamos las sensaciones anteriores. Orgullo de pertenecer a un equipo que cada día se hace mas grande (en todos los sentidos). Con unos últimos fichajes que nos van a llevar a los primeros puestos de la región...cantidad...y calidad!!! ;-) Lo extraño es conocerlos en los boxes porque llevan el mismo mono que tú...si es que sois "munchos". Una foto de equipo en un día que hizo el sol justo pero sobro un poco de viento...la madre que pario a Eolo.


Una semana después corrimos unos cuantos amigos la San Valentín (10 km San Javier), disfrutando con mi amigo Pepe un recorrido nuevo para mi pero que sin duda merece la pena repetir. Nos faltó Juni (que le hizo de liebre a su hermana). Y el reencuentro con Enrique. Faltaron unos pocos y pocas de la baldomera, pero si el cuerpo aguanta nos veremos en la media de Murcia.


Lo que vino después fue pura improvisación. Cuando planifiqué la temporada "mi temporada", renuncié a correr la maraton de Sevilla de la cual tenía dorsal desde el mes de octubre, pero que debido a la lesión que arrastraba en el psoa desde el año pasado no me veía con los kms suficientes para hacerla con garantías de disfrutar como el año pasado. En cambio, el haber parado durante casi todo el mes de enero y las buenas sensaciones de los duatlones (fuera molestias) , decidí a última hora el asistir a la prueba reina (he de reconocer que me sobraba motivación aunque siendo realistas me faltaban unos cuantos cientos de kilómetros en mis piernas). Pese a ello, y dado que tenía unas ganas enormes de volver a compartir con los amigos de Alhama la previa, me planté en Sevilla el sábado por la tarde con toda la family, para correr el domingo 24 el nuevo recorrido de una maratón que para mi es de las mejores de España. Esta sería la 10 maraton a la que asistía (sin contar los Ironman) y de la que como objetivo me había marcado al menos el igualar el tiempo del año pasado (3 horas 29 minutos).



Nos plantamos el domingo algo más de 7000 personas en las cercanías del estadio olímpico en un día ideal para correr (condiciones excelentes...ni frío, ni calor, ni lluvia, ni excesivo sol). Muy buen ambiente...


Como anécdota...y por vez primera, el desayuno me jugó una mala pasada y aunque fui bastante bien durante toda la carrera, en el km 29 me entraron unas ganas de evacuar que sino llega a ser por el WC de la organización en el km 30, estoy casi convencido de que no hubiese acabado...eso o que me habría "cagado" (literalmente) encima. La entrada en meta para no olvidar...recortando casi 4 minutos al crono con respecto al año pasado (3 horas 26 minutos) y primera vez en una maraton en la que no me viene el señor del mazo hasta el km 38 (normalmente suele aparecer en el km30).

Con parte del equipo de Alhama...unos cracks!!!
El año que viene repetimos!!!
Entrando en el estadio Olimpico de la Cartuja

Lo más duro de ese viaje fue el mal trago que pasamos cuando ya estábamos fuera a punto de irnos...y en la que mi hija desapareció en medio de la multitud durante 10 minutos....uffff...momentos para olvidar, aunque lo curioso es que todo el mundo te dice después que todos alguna vez han perdido un hijo. 

Las conclusiones que he sacado de esta maratón de cara a mi progresión hacia el objetivo del Ironman de Niza (tercero en mi cómputo y primero al que me voy a enfrentar para hacer una marca determinada) son muy positivas. El sumar a la programación semanal el entrenamiento de fuerza (sobre todo de piernas) algo que desde el mes de septiembre estoy realizando, me esta influyendo positivamente en el rendimiento en la carreras de fondo. Menos cansancio y mejor recuperación. Repaso los datos del GPS ,la monitorización de la frecuencia cardíaca y ritmo durante la maratón y en ningún momento he pasado del 90% y lo mejor de todo ha sido la recuperación posterior (apenas 3 días).

Cómo estamos ahora?...descansando...después de una semana de mucho trabajo y con poco tiempo para mi, con la mente puesta en el duatlón olímpico de mañana en Jumilla. Una prueba a la que le tengo ganas y con la que voy con todo mi equipo del Pekabo. Expectativas de la prueba?...rodar lo mejor posible y hacer la tirada larga del domingo con dorsal. Primera experiencia en la distancia olímpica en duatlon...a ver que sale. Como dice un amigo...todo suma!!

Con esta prueba, la media maraton de Murcia de la semana que viene y el duatlon de Torrepacheco del 6 de abril nos plantaremos en Arenales del Sol en Elche el 14 de abril en el medio ironman más chulo y mejor organizado de la zona. Esta es la prueba a la que más ganas le tengo desde el año pasado y que me servirá de test para ver las sensaciones de como estoy para afrontar Niza con garantías de hacer un tiempo cercano a las 12 horas. Un segmento ciclista de 90 km en los que el año pasado completé por debajo de las 3 horas y este año...ya veremos.

Después de Elche nos dejaremos llevar hasta el mes de junio (algún que otro Tri de los que merecen la pena y unas cuantas subidas al Collado Bermejo y alguna que otra tirada de bici de las largas largas),  culminando el objetivo del año con en viaje a la costa francesa a comernos Niza el 23 de junio.

Con lo que respecta al resto del año hemos revisado por completo el calendario que planteamos en diciembre y la causa no podía ser otra que la de una gesta...de las épicas...de las que recordaremos unos cuantos de por vida. Volvemos a reunirnos unos amigos (de "Marin") para compartir la prueba mítica de la maratón. No sé como salió ni como llegamos a embarcarnos en este proyecto como quien decide ir al cine, pero si Iberia no lo impide y los griegos no se salen del euro ;-), el 10 de noviembre correremos unos cuantos gallegos la maraton de Atenas, rememorando la carrera de algo mas de 42km (de ahí la distancia de la maratón)  que Philipides hizo (segun la leyenda hace 2500 años) desde la ciudad de Maraton hasta Atenas para anunciar que los griegos habían ganado la guerra a los persas. Hacer este recorrido acompañado por uno de mis mejores amigos y entrando en meta en el estadio olímpico de Atenas con mi peque, no tiene precio!!!...ya estamos ahorrando ,-)


Con todo, creo que no le puedo pedir más a este año. Buenos proyectos en marcha, disfrutando con la familia y amigos y en lo deportivo superando etapas cada vez mas seguro. Evolución con pies de plomo y si...a diferencia del Josef Ajram, yo sí se donde está mi límite...un límite que no me impongo yo sino mis propias circunstancias a las que les cedo mi tiempo para poder llegar a un equilibrio (personal, familiar, laboral y de ayuda hacia los demás). Un límite que me hace disfrutar de lo que tengo, de mis logros, de mis sueños, de mis sombras...y en los que en ningún momento me condicionan por no poder estar donde no me corresponde. Un límite que maneja mi hija a su antojo, que nos hace cruzar juntos la línea de meta, dentro y fuera de nuestras fronteras y en el que el crono se para ,si cabe, muchos metros antes. Un límite que me permite viajar y conocer gente nueva...y por último, un límite que no se mide en ritmos de paso, ni en umbrales de frecuencia cardiaca ni en podios, sino en experiencias de una vida que no se conforma únicamente con existir.